Según datos recientes del INDEC, el 17,1% de las personas en edad jubilatoria continúa en actividad laboral en el país. La cifra refleja una realidad compleja: mientras algunos mayores eligen seguir activos por vocación o deseo de mantenerse útiles, muchos otros lo hacen por necesidad económica, ante haberes previsionales insuficientes.
El fenómeno afecta principalmente a adultos de entre 60 y 74 años, y se profundiza en los sectores con menores ingresos, donde trabajar en la vejez es más una obligación que una opción. En contraste, en los estratos sociales más altos, la continuidad laboral suele estar ligada a una decisión personal o profesional.
Especialistas advierten que este escenario pone en evidencia la crisis del sistema jubilatorio argentino, que no logra garantizar un retiro digno. También subrayan el impacto emocional de trabajar por obligación a edades avanzadas.

