La provincia de Corrientes enfrenta uno de los episodios climáticos más extremos de los últimos años. Las precipitaciones excepcionales registradas durante diciembre de 2025 generaron inundaciones generalizadas, cuantiosas pérdidas económicas y el desplazamiento de familias y animales en distintas zonas rurales y urbanas.
De acuerdo con datos oficiales del Ministerio de Producción provincial, entre el 1 y el 31 de diciembre se acumularon hasta 570 milímetros de lluvia en áreas del norte y el centro correntino, una cifra que supera ampliamente el promedio histórico para ese mes. Como consecuencia, numerosos establecimientos productivos quedaron anegados, los caminos rurales se volvieron intransitables y muchos productores se vieron obligados a trasladar su hacienda hacia terrenos más elevados.
La localidad de San Miguel fue la más afectada, con poco más de 570 mm en apenas un mes y un total anual que rozó los 2.880 milímetros. La capital provincial también sufrió un impacto severo, con 563 mm, mientras que en Gobernador Virasoro se registraron más de 547 mm. Otras localidades como Ituzaingó, Sauce, Goya, Mercedes y Saladas experimentaron distintos niveles de afectación, agravados por un acumulado anual que en muchos casos superó los 1.800 mm.
En zonas ganaderas, el panorama es especialmente crítico. Sergio Sonza, productor de Caá Catí, explicó que en su región cayeron alrededor de 500 milímetros en un solo mes, lo que dejó caminos completamente cubiertos de agua. Si bien algunos animales lograron refugiarse en sectores más altos, señaló que en áreas vecinas como San Luis del Palmar la situación es aún más dramática, con campos totalmente inundados y productores trasladando su ganado para evitar mayores pérdidas.
Sonza también advirtió sobre la creciente inestabilidad climática: períodos de sequía extrema alternan con lluvias desmedidas, sin registros de años “normales”. Aunque por el momento el rebrote del pasto permitió sostener el rodeo, alertó que, si el exceso hídrico persiste, la falta de alimento podría generar un escenario crítico.
Desde el sector institucional, Carlos Roldán, presidente de la Sociedad Rural de Corrientes, fue contundente al señalar las falencias estructurales que quedaron expuestas. Tras más de diez días consecutivos de lluvias, los caminos provinciales comenzaron a colapsar, afectando de lleno la logística productiva. Roldán remarcó la necesidad urgente de obras de drenaje, mantenimiento de canales y mejoras viales, demandas que —según indicó— vienen siendo planteadas desde hace años y que vuelven a evidenciarse cada vez que ocurren eventos climáticos de gran magnitud.
Uno de los momentos más críticos se registró alrededor del 25 de diciembre, cuando en apenas 48 horas cayeron entre 200 y 300 milímetros, seguidos por nuevas precipitaciones que elevaron el total a casi 500 mm en pocos días. Esto provocó el desborde de arroyos internos y serias complicaciones en zonas urbanas, donde los sistemas de desagüe no lograron absorber semejante volumen de agua.
Ante este escenario, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) expresó públicamente su respaldo a los productores correntinos. A través de un comunicado, calificó la situación como “crítica” y advirtió que las lluvias extraordinarias dejaron a amplias regiones productivas bajo el agua, afectando no solo a la ganadería, sino también a las actividades agrícolas y forestales que sostienen la economía provincial.
Desde la entidad destacaron la importancia de acompañar a la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes y a los productores que hoy enfrentan pérdidas, incertidumbre y enormes desafíos. “Estar presentes y trabajar de manera conjunta es clave para sostener el entramado productivo y social de las economías regionales”, concluyeron.

