Este domingo, la localidad misionera de Capioví conmemora su 105° aniversario, destacándose no solo por su rica historia agrícola y su entorno natural, sino también por el fuerte espíritu comunitario que la ha llevado a convertirse en uno de los destinos más encantadores del centro de Misiones.

Fundada oficialmente el 12 de octubre de 1920, sus raíces se remontan al año anterior, cuando la empresa de Carlos Culmey adquirió tierras en la zona. Poco después, Enrique Graef y su familia se instalaron allí, dando inicio a una colonia agrícola que, con el tiempo, fue consolidándose como una comunidad pujante. La construcción de un aserradero, alimentado por la fuerza del salto de agua que da nombre al pueblo, marcó uno de los primeros pasos hacia el desarrollo económico.

La localidad creció con la llegada de inmigrantes de origen alemán y suizo, muchos de ellos provenientes del sur de Brasil, que arribaron a través de rutas fluviales y ferroviarias.

Naturaleza en el corazón del pueblo

Uno de los íconos de Capioví es el Salto Capioví, una cascada enclavada dentro del área urbana, que forma una pileta natural de hasta cuatro metros de profundidad. Este entorno privilegiado está protegido dentro del Parque Municipal Natural Salto Capioví Don Alberto Nobs, un espacio que mantiene su vegetación autóctona y brinda a locales y turistas un lugar ideal para el descanso y el contacto con la naturaleza.

A pocos metros de la Ruta Nacional 12, el parque cuenta con servicios como bar, restaurante, camping y un anfiteatro, lo que lo convierte en una parada obligada para quienes visitan la región.

Capioví, el pueblo navideño de Argentina

Además de su belleza natural, Capioví ha sabido construir una identidad propia a través de una tradición única: su celebración navideña artesanal. Desde 2008, la localidad se transforma durante diciembre en un verdadero escenario festivo, gracias al trabajo conjunto de vecinos que elaboran adornos y esculturas a partir de materiales reciclados, en especial botellas plásticas.

Lo que comenzó como una iniciativa de un grupo de catequesis creció rápidamente hasta convertirse en un símbolo de unión comunitaria y compromiso ambiental. Cada año, la iluminación del árbol navideño en la plaza Los Pioneros da inicio a una temporada llena de color, creatividad y espíritu festivo, atrayendo visitantes de todo el país. Este esfuerzo colectivo ha llevado a que muchos conozcan a Capioví como “el pueblo de Papá Noel” en Argentina.

Hoy, al cumplir 105 años, Capioví celebra no solo su pasado y su desarrollo, sino también el esfuerzo cotidiano de una comunidad que sigue apostando al trabajo, la cultura y la solidaridad como motores de crecimiento.